Sobre nosotros

Un lugar religioso convertido en santuario hedonista: una ironía que habría hecho las delicias de mismísimo Oscar Wilde.

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Espléndidamente restaurado

Aunque en las paredes todavía cuelgan los paneles de terracota con escenas bíblicas de Royal Doulton, se ha incorporado la exuberancia de los aromas a medida de Roja Dove, la piel y el terciopelo. Toda una celebración de los placeres terrenales. Este sofisticado hotel se encuentra en el corazón de Southampton Row, a un paso de la City, Theatreland, Soho y el West End.

Elegancia y distinción

El pasado de L’oscar es tan interesante como su futuro.

La iglesia original, que se construyó entre 1901 y 1903 en un estilo conocido como «barroco eduardiano», era la sede de la Iglesia bautista en Londres.

El arquitecto, Arthur Keen, combinó un estilo barroco inglés inspirado en Christopher Wren con influencias del movimiento Arts & Crafts. Algunos de los mejores artistas y artesanos de la época trabajaron en el interior y el exterior del edificio, como ponen de manifiesto el revestimiento ornamental de los techos o las chimeneas esculpidas.

Por desgracia, una bomba dañó la cuarta planta durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, la congregación fue disminuyendo. En 1961, la capilla solo conseguía reunir a 12 fieles los domingos por la mañana. El edificio se cerró al público poco después y fue comprado por London Transport. La adquisición se produjo antes del milagroso renacimiento emprendido en 2012, cuando maestros artesanos de todo el mundo restauraron de forma magnífica muchas de sus características originales.

La dirección todavía agradece el consejo experto brindado por la Comisión de Edificios y Monumentos Históricos de Inglaterra y el ayuntamiento de Camden durante la delicada restauración del edificio.

Duncan Shakeshaft

El creador de L’oscar y director ejecutivo de L’oscar International, Duncan Shakeshaft, comenta su visión para el hotel y la marca.

«Al abrir L’oscar, quería crear algo diferente. Encontramos un edificio Arts & Crafts de 1903 en el corazón del histórico barrio de Bloomsbury, en Holborn, cerca de la City, Theatreland, Soho y el West End. Inspirado por el emblemático Círculo de Bloomsbury, el diseño Arts & Crafts del edificio y la tradición teatral de la zona, decidí llamar al decorador parisino Jaques Garcia para que diseñara un interior seductor alejado del tradicional estilo inglés.

Un hotel es básicamente un teatro, en donde tanto el personal como los huéspedes interpretan un papel. Es una representación exclusiva en la que hasta el más mínimo detalle está pensado para el disfrute del huésped y para potenciar una armonía general».

Podemos apreciar la innegable influencia de Duncan en los elaborados motivos de pavos reales de las puertas, los espejos del mostrador central del Baptist Bar, las características copas de champán de tallos huecos, los edredones rellenos de plumón de Islandia o los grifos en forma de mariposa. Por no hablar de su sensibilidad para las antigüedades, que ha llenado el hotel de piezas de arte únicas, como las carteras eduardianas que luce el personal del restaurante. Sin embargo, a pesar de un absoluto compromiso con su servicio y estándares de calidad, L’oscar no se toma a sí mismo demasiado en serio.

Se detecta en él un toque irreverente, un guiño al hedonismo, un cierto toque picante. Se presenta de manera teatral y divertida, con humor e ingenio. El objetivo de L’oscar es tentar a sus huéspedes, ya sea de manera gastronómica, visual o tangible. Todo ello con un nivel de servicio impecable.  Estos son los valores que acompañarán a la marca en su nuevo paso, la expansión y desarrollo de L’oscar International en mercados clave de todo el mundo.

Jacques Garcia

Cada uno de los hoteles de Jacques Garcia irradia una atmósfera única. Garcia materializa el carácter teatral de L’oscar a través de mariposas, pájaros y plumas de pavo real. El decorador es famoso por los embriagadores terciopelos rojos del hôtel costes de París, las alfombras vintage y paneles oscuros del NoMad de Nueva York y la reforma del Imperial Morocco en Marrakech.

‘Soy, ante todo, un creador de atmósferas.’

Jacques Garcia